¿Conoces o sigues a algún «influencer»? Muy desconectadx del mundo deberías estar para que la respuesta a esta pregunta sea negativa. Incluso los menos dados a consumir su tiempo devorando Stories o visualizando vídeos virales, es probable que hayan oído hablar de personas que, por el número de seguidores que tienen en sus cuentas online, son denominados «influencers».

Me atrevo a afirmar, de hecho, aunque sin ningún estudio que lo corrobore, que el gran sueño de gran parte de la población menor de 40 años actualmente es la de llegar a tener miles de «followers» en las redes sociales, y poder así ganar muchísimo dinero con ello.

Marca personal Influencer

Este objetivo en particular es el que, hace años, nos llevó a decidir en Behind (la consultora de marca que dirijo junto a mi socio Alex Lucendo) que no queríamos aceptar proyectos de marcas personales. Porque, a estas alturas, supongo que todos entendemos que un «influencer» no podría serlo jamás si su marca personal no fuera diferenciadora, relevante, coherente y visible (entre otras características). Es decir, todos tenemos claro que, si quieres triunfar en las redes sociales con un perfil personal, tienes que trabajar tu marca muy bien. Porque, como se suele decir, no sólo se trata de serlo, sino también de parecerlo. Es importante el producto (en este caso el contenido que generas) pero también lo es la marca (la imagen que transmites). Hasta aquí todo bien.

Marca personal soy diferente

Traslademos ahora esta afirmación al mundo de los negocios, es decir, a las marcas corporativas. Siguiendo la misma lógica, debería ser bastante evidente que es importante el producto o servicio que ofreces, pero también lo es la imagen que tu marca transmite. Básicamente es lo mismo. Pero cuando te dedicas desde hace años a ayudar a empresas a ser relevantes y significar algo para alguien, te das cuenta de que el papel de la marca es totalmente secundario para muchos empresarios, CEOs incluso CMOs (directores de Marketing) ¿Por qué sucede esto con las marcas corporativas y no con las personales?

Analicemos algunas razones:

1. La responsabilidad y la reputación

En el caso de un «influencer» recae únicamente sobre esa persona. En un negocio, la responsabilidad no suele tener «cara», y si la tiene seguramente sea porque la propia persona ya es una marca personal.

2.El producto

En un(a) creador(a) de contenidos, en muchas ocasiones, es él o ella misma. Ni siquiera importa tanto lo que comunique verbalmente, sino su comunicación no verbal. En el caso de una empresa, parece que se disocia muy claramente el producto o servicio que se ofrece y la empresa que lo genera.

1. La responsabilidad y la reputación

En el caso de un «influencer» recae únicamente sobre esa persona. En un negocio, la responsabilidad no suele tener «cara», y si la tiene seguramente sea porque la propia persona ya es una marca personal.

2.El producto

En un(a) creador(a) de contenidos, en muchas ocasiones, es él o ella misma. Ni siquiera importa tanto lo que comunique verbalmente, sino su comunicación no verbal. En el caso de una empresa, parece que se disocia muy claramente el producto o servicio que se ofrece y la empresa que lo genera.

Marca personal que vendo

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    3. El objetivo

    Para un creador de contenidos es casi siempre el mismo. Tener más seguidores. Y éste es muy inmediato y directo, y depende de las capacidades de dicha persona. El objetivo de una empresa debería ser generar más beneficios, y esto no depende sólo de una persona, sino que es mucho más complejo y requiere de una capacidad de gestión global que hace complicado medir y saber exactamente cuál ha sido la clave del éxito. En este entorno, la marca y su capacidad de influir en los resultados, se diluyen mucho.

    4. El modo de crear, activar y gestionar una marca

    En una marca personal es bastante más sencillo que el de una marca corporativa. Esto hace que también sea más difícil de entender, y por tanto de aplicar. Explicar a un empresario lo que es una marca y cómo puede usarla para generar más beneficios para su negocio es, a veces, una tarea casi imposible. Principalmente por la falta de cultura empresarial que existe en el mercado español, y también (por qué no decirlo) porque las propias consultoras no nos enfocamos en que esa cultura sea mejor.

    3. El objetivo

    Para un creador de contenidos es casi siempre el mismo. Tener más seguidores. Y éste es muy inmediato y directo, y depende de las capacidades de dicha persona. El objetivo de una empresa debería ser generar más beneficios, y esto no depende sólo de una persona, sino que es mucho más complejo y requiere de una capacidad de gestión global que hace complicado medir y saber exactamente cuál ha sido la clave del éxito. En este entorno, la marca y su capacidad de influir en los resultados, se diluyen mucho.

    4. El modo de crear, activar y gestionar una marca

    En una marca personal es bastante más sencillo que el de una marca corporativa. Esto hace que también sea más difícil de entender, y por tanto de aplicar. Explicar a un empresario lo que es una marca y cómo puede usarla para generar más beneficios para su negocio es, a veces, una tarea casi imposible. Principalmente por la falta de cultura empresarial que existe en el mercado español, y también (por qué no decirlo) porque las propias consultoras no nos enfocamos en que esa cultura sea mejor.

    Marca personal que busco

    Pues bien, todo lo dicho anteriormente (por mucha lógica que tenga) no esconde el hecho de que las personas juzgamos SIEMPRE, consciente o inconscientemente. Ya sea a otra persona o a una empresa entera, representada por su Marca. Es así de simple. Y quien crea que solo van a opinar sobre un producto o servicio determinado de cualquier empresa, está muy equivocado. Está científicamente demostrado que no es así.

    Lo expondré con un caso muy claro. Si ahora cambiáramos la bebida que vende Coca Cola, por la de cualquier bebida de cola de marca blanca… ¿Qué pasaría? ¿Dejaría de vender Coca Cola automáticamente? ¿Comenzaría a vender la marca blanca como ahora lo hace Coca Cola, solo por tener si producto? En mi opinión, la respuesta a estas preguntas es clara. NO. Ni la primera dejaría de vender, ni la segunda comenzaría a tener los números del gran gigante americano. Por supuesto, afectaría a la empresa a largo plazo, pero esto demuestra que el producto no lo es todo, y a veces no siquiera es lo más importante.

    Marca personal vs marca corporativa

    Cada día escucho comentarios como «no podemos invertir ahora en marca porque tenemos que comprar una máquina nueva». O «es una inversión demasiado cara». Y cuando los escucho reconozco que me duele en el alma, porque entonces es que no he sido capaz de explicar bien el enorme poder transformador de la Marca. Tal vez tenga que hacerme «influencer» para que me escuchen más y mis «followers» sigan mis consejos sin dudarlo. Mientras tanto, seguiré trabajando Behind, mi marca corporativa. Que así sea 😉